“En Argentina el departamento se compra en efectivo y la licuadora en cuotas. Necesitamos crypto porque soluciona cosas.” Pablo Sabatella
Unos días atrás me encontré con esta frase de Pablo Sabatella (quien no lo conozca se los super recomiendo, Defy Education) que me resonó, sinceramente me dio un poco de risa e impotencia a la vez, y me quedé pensando mucho.
Cuando empecé a ejercer como escribana, recuerdo el impacto que me generó ver la pila de billetes, dólares, sobre la mesa para pagar el precio. Se trató de la compraventa de un inmueble con precio muy alto. Nunca había visto tanta plata en efectivo: impacta.
Pero lo que más me llamó la atención fue que firmábamos en un banco, “por la seguridad, por supuesto” me dijeron los clientes, pero ninguna de las partes bancarizó el dinero. El comprador llegó a la sala del banco, y unos minutos después personal de seguridad entró a la sala con bolsos llenos de billetes, que colocaron en el medio de la mesa.
El comprador, luego de contar la plata, verificarla con personal que distinguía entre falsos, verdaderos, separando billetes en mal estado, abrió la puerta de la sala, avisó que estaba listo el dinero para ser retirado e ingresaron otros hombres de seguridad que trasladaban el dinero en un camión de caudales.
Si bien ya sabía que se acostumbra a pagar en efectivo la compra de las propiedades en nuestro país, me impactó ver todo el movimiento, la ingeniería que significa coordinar distintas empresas para el traslado del dinero, ver el estrés que genera semejante movimiento de dinero, con tanto involucrados (comprador, vendedor, cuenta billetes o “cueva”, Banco, camión de caudales, seguridad, además de la o las inmobiliarias y el escribano) que nadie falle porque se cae la operación.
Pero lo que me resultó muy contradictorio es que todos dieron por sentado que la operación debía hacerse en el banco, “por seguridad”, pero nadie tenía seguridad de realizar el pago a través del banco: el vendedor no tenía el dinero guardado en el banco, y el vendedor quería ver los billetes, contarlos, controlarlos y recibirlos físicamente.
El tema es que siendo Argentina, habiendo vivido el “corralito” del 2001, entendí perfectamente lo que pasaba, todos lo dimos por normal.
La operaciones inmobiliarias en nuestro país se pactan en dólares, se convierten a pesos a la cotización oficial, se pagan comisiones en dólares, se utiliza la cotización del dólar blue, mep, contado con liqui, revisamos las condiciones de los billetes, se discute por la antigüedad de los mismos, si son cabeza grande o cabeza chica (aunque ambos son legales y valen lo mismo en USA en nuestro país tienen menor valor), conocemos arbolitos, cuevas o cambistas: a domicilio, con mejor precio, que trabaja fuera de horarios, con una normalidad increíble. Nadie vende su inmueble en pesos, mientras que en casi cualquier país del mundo (no digo en todos, porque sinceramente no sé si habrá algún otro caso en el mundo) se pactan en el moneda local, e incluso se paga por transferencia.
Es todo tan atípico, complejo que parecemos economistas, analizamos y proyectamos a cuanto cotizará el dólar a futuro, que hemos adoptado Crypto con mucha facilidad y naturalidad.
